El derecho al olvido regula principalmente las obligaciones de borrado, los datos personales deben borrarse inmediatamente cuando ya no se necesiten para su finalidad de tratamiento original, cuando el interesado haya retirado su consentimiento y no exista ningún otro motivo legal para el tratamiento, cuando el interesado se haya opuesto a ello y no existan motivos legítimos imperiosos para el tratamiento, o cuando sea necesario borrarlos para cumplir una obligación legal en virtudderecho al olvido de la legislación de la UE o de los derechos de los Estados miembros. Además, los datos deben borrarse naturalmente si el propio tratamiento es contrario a la ley en primer lugar.

Por lo tanto, el responsable del tratamiento está sujeto automáticamente a las obligaciones legales de supresión y debe respetar el derecho de supresión del interesado. La ley no describe cómo deben borrarse los datos en casos individuales. El elemento decisivo es que, en consecuencia, ya no es posible discernir los datos personales sin un esfuerzo desproporcionado. Es suficiente si los soportes de datos han sido destruidos físicamente, o si los datos se sobrescriben permanentemente utilizando un software especial.

Además, el derecho al olvido se encuentra en el Art. 17(2) del GDPR. Si el responsable del tratamiento ha hecho públicos los datos personales, y si existe alguna de las causas de supresión mencionadas anteriormente, deberá tomar medidas razonables, teniendo en cuenta las circunstancias, para informar a todos los demás responsables del tratamiento de datos de que todos los enlaces a estos datos personales, así como las copias o réplicas de los datos personales, deben ser borrados.

Una solicitud de supresión no está sujeta a ningún formulario en particular, y el responsable del tratamiento no podrá exigir ningún formulario específico. No obstante, la identidad del interesado debe demostrarse de manera adecuada. Si la identidad no ha sido probada, el controlador puede solicitar información adicional o negarse a borrar los datos. Si existe una solicitud o una obligación legal de borrar, ésta debe ser ejecutada rápidamente. Esto significa que el controlador debe comprobar las condiciones de borrado sin retrasos indebidos. En el caso de una solicitud de supresión, deberá informarse al interesado, en el plazo de un mes, de las medidas adoptadas o de los motivos de la denegación. El derecho a ser olvidado se refleja por segunda vez en la obligación de notificación. Además del borrado, según el Art. 19 del GDPR, el responsable del tratamiento debe informar a todos los destinatarios de los datos sobre cualquier rectificación o supresión y, por lo tanto, debe utilizar todos los medios disponibles y agotar todas las medidas adecuadas.

El derecho al olvido no está garantizado sin reservas. Se limita especialmente cuando choca con el derecho a la libertad de expresión e información. Otras excepciones son cuando el tratamiento de datos objeto de una solicitud de supresión sea necesario para cumplir obligaciones legales, para fines de archivo de interés público, para fines de investigación científica o histórica o con fines estadísticos o para la defensa de demandas judiciales.


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